miércoles, 7 de noviembre de 2012

UNA MADRE CON "DON DE GENTE"



Liliana Rojas es una mujer de piel morena, tiene 29 años, mide aproximadamente 1.53 mt’s. Es casada y tiene un niño de ocho años llamado Juan José. “Liliana es reconocida por ser una persona muy linda interiormente y siempre sonriente, además por ser una mujer hecha para el trabajo”. Dijo Yuly Flórez, docente de la fundación.

A sus 22 años de edad, se vinculó laboralmente en la Fundación Ximena Rico Llano, ubicado en el barrio Buenos Aires de la ciudad de Medellín, Antioquia. No era bachiller cuando se vinculó con la fundación, y además tenía que llevar diariamente a su hijo a la casa de una amiga para que se lo cuidara mientras ella laboraba, cuando salía de su trabajo como de madre voluntaria, se iba a terminar el bachillerato que dejó inconcluso por obstáculos que tuvo en la vida. Tiempo después de estos primeros años de trabajo como auxiliar, los desempeñó como madre voluntaria de la fundación, en donde llegó a ser muy reconocida en la institución por su desempeño en la labor que tenía, a cambio 
​​de su desempeño era recompensada con un mercado. Esto le permitió tener un buen sustento diario. Posteriormente le fue asignado el cargo de “madre cepilladora”, un trabajo en donde tendría una mayor interacción con los niños de la fundación, por su papel de mantener en buen estado la higiene bucal de los pequeños. Con este nuevo cargo se le otorgaba además del mercado un poco de dinero, suficiente para para pagar la renta del inquilinato en que vivía, luego de que su primer esposo, el padre de Juan José, la abandonará con la falsa promesa de que le ayudaría con el mantenimiento de su hijo.
Con el paso del tiempo y su responsabilidad por su trabajo, ascendió a ser auxiliar de servicios generales, trabajo en el que recibía un salario mínimo legal con el que mejoraron notablemente su calidad de vida; “me tocó muy duro, porque  no contaba con el apoyo de nadie”, dice Liliana con su sonrisa y la mirada perdida entre el pasillo que comunica a uno de los patios de la fundación con las oficinas.

Siete años después, y gracias a su buen desempeño en la fundación, ascendió al cargo de auxiliar pedagógica, es decir, es la mano derecha de las docentes de este lugar, aunque también hace remplazos en diferentes áreas como la docencia, la recepción, y aunque no tenga un estudio en pedagogía infantil le sobra la experiencia que la vida le ha dado para interactuar con los niños.

“Es una líder, humilde, sencilla  una persona excelente”, expresó la  coordinadora de la fundación, Sandra Acevedo Yepes, cuando hablaba de Liliana como una mujer a la que le gusta capacitarse y se desempeña de manera excelente en las labores que tiene a cargo.Ahora, que ha ascendido en sus anteriores cargos, su meta es aprovechar al máximo las capacitaciones que la fundación le brinda para llegar a desempeñar cargos cada vez más altos dentro de la fundación, pues dentro de sus planes a futuro está comprar con la ayuda de su esposo, quien es un desarrollador de software y quien ha considerado a Juan José como su propio hijo, su propia casa.

Además quiere poder estudiar algún día pedagogía infantil, ahora que tiene la oportunidad de que su abuela y una tía le cuiden a su hijo. “Gracias a la fundación pude sacar adelante mi bachillerato, mi apartamento y además me he convertido en un ejemplo para mi compañeras”, afirma Liliana.

Por: Santiago Zapata

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