Era
una mañana calurosa, tanto así que el sol picaba en la piel, nos dirigíamos en
taxi a la fundación, ya que no sabíamos exactamente dónde quedaba el lugar.
Después de casi 15 minutos recorriendo Medellín, de repente el taxista paró al
lado de una casa que tenía una reja de color verde, con orificios de diferentes
tamaños. Me llamó la atención este tipo de estructura, puesto que es poco
común, e inmediatamente supe que si eso me sorprendió, adentro me podría
encontrar con cosas más interesantes.
Tocamos
el timbre y enseguida nos hicieron pasar. Mientras estábamos en la sala de
espera se me dio por observar a mi alrededor, habían muchos diplomas y
reconocimientos, fotos de los niños en su promoción y había una fotografía
grande en particular, era de una niña sonriente, de ojos cafés, quien poseía
una tierna mirada, su color de piel era blanco y tenía un lacio cabello rubio,
adornado con lazos de color blanco y azul, los cuales ataban dos trenzas que
llegaban hasta sus hombros.
Aunque
no sabía aún cuál era la historia de la fundación, me supuse que la hermosa
jovencita que estaba en la foto era Ximena, así que inmediatamente le pregunté
a la recepcionista, quien confirmó mi sospecha.
Pasaron
aproximadamente 5 minutos, cuando de pronto se nos acercó una mujer alta, de
cabello rubio, y una gran sonrisa en su rostro. Era Lina María Estrada Moncada,
directora de mercadeo, quien sería nuestra guía durante el recorrido. Muy
amable se presentó y nos expresó lo contenta que estaba porque estuviéramos
visitando el lugar, así que posteriormente nos mostró las instalaciones,
mientras nos iba contando un poco sobre la fundación.
-
"La Fundación Ximena Rico Llano fue fundada
hace 23 años. En la época de la violencia, Ximena, una joven de 18 años, iba
saliendo de la Clínica Medellín del centro, cuando una bala perdida la mató.
Entonces los papás y un grupo de empresarios decidieron crear la fundación, la
cual empezó en Niquitao con 37 niños. Sin embargo, actualmente la fundación cuenta
con 2000 niños, 830 en esta sede y el
resto se encuentra en la sede del oriente que está compuesta por La Unión,
Marinilla y El Señor".
Comenzamos
caminando por el área de bebés, en el cual atienden a 30 de estos. Enseguida
uno entraba, se podía observar un frase que decía “Bienvenidos a un espacio de
alegría”, efectivamente se podía considerar así, ya que era un espacio
colorido, donde muy seguramente no llegaría la amargura. Habían dibujos de
papel en las paredes, juguetes y un techo de plástico con lunas y estrellas de
todos los colores, por medio de éste se reflejaba el radiante sol que irradiaba
ese día, y de paso iluminaba las colchonetas azules que estaban en el piso, que
es donde juegan los bebes y les hacen sus estimulaciones.
Asimismo,
en esa área se encontraba un cuarto donde bañan a los pequeños apenas llegan,
en general con todos los niños de la fundación hacen el mismo procedimiento, para
poder tener un control higiénico y así poder detectar maltratos, violaciones y
dermatitis.
Al
lado de éste estaba el dormitorio de los bebés, compuesto por paredes blancas,
adornadas; cunas azules con sus respectivos nombres y un oso de peluche encima
de las sabanas que cubrían los colchones.
Esta
fundación se preocupa tanto por las madres y los bebes, que cuentan con un lactario
previamente esterilizado, allí es donde se guarda la leche materna de las mamás
gestantes.
De
igual manera hay un stand con ropas y juguetes, producto de las donaciones o
las recolectas que consiguen a través de los distintos bazares que realizan.
Siendo estas muy importantes, ya que “la ropa que nos den de bebés vale oro”
afirma Lina. Debido a que hay muchos niños que van a hogares sustitutos y la
fundación les tiene que suministrar la ropa, porque muchas veces los niños no
tienen.
Solo
esto es una minoría de todo lo que hay en ese lugar, en donde reciben a niños
desde una semana de nacido hasta los 5 años. Y aunque todos quisieran ser parte
de esta fundación no es tan fácil.
- "Se hace una clasificación con respecto al Sisbén.
El niño tiene que estar en un rango de 1 a 0, puesto que solo ofrecemos el
servicio a personas que en verdad lo necesiten y no tengan con que, para ello
las psicólogas son las encargadas de hacer visitas domiciliarias y verificar las
condiciones de vida del niño", expresa Lina.
Terminamos
de hacer la primera parte del recorrido y todo se sentía en una absoluta calma,
no veía a los niños por ningún lado, así que la directora de mercadeo me
comentó que ese día estaban en planeación, sin embargo los pequeños asisten de
lunes a viernes de 8:00 am a 4:00 pm.
Posteriormente
nos sentamos, mientras Lina nos deja a solas unos minutos para buscar y
mostrarnos un folleto, en éste se encontraba toda la información de la
fundación como lo es la misión, la visión, su historia, qué es lo que hacen y
algo que me pareció muy interesante, el plan padrino. Así que ella se dispuso a
contarnos en qué consistía éste.
- "La fundación cuenta con 2000 niños en este
momento y solo hay 390 apadrinados. Se puede apadrinar a un niño desde $20.000,
hasta $100.000 que vendría siendo la beca completa, la cual está dividida en
educación, salud y apoyo a la familia. Mensualmente se puede consignar o hacer
por débito directo de Bancolombia, lo cual es muy práctico, ya que se llena el
débito por el monto con el que el padrino desee apadrinar al niño. Además, se
puede escoger al niño que se desee o se le dice a la fundación que escoja a un
niño que no esté apadrinado".
Esto
me pareció una bonita manera que niños de tan escasos recursos puedan contar
con la opción de ser respaldados económicamente por un tercero. Además, la fundación mantiene al pendiente al
padrino sobre los logros de su ahijado y de cómo se ha estado invirtiendo el
aporte.
Proseguimos
con nuestro recorrido y en el centro de la casa se encontraba el patio. En éste
había chorritos, un resbaladero, un pequeño jardín y una particular piscina de
arena. Me emocionó tanto ver esto que inmediatamente me transporté a mi época
de infancia, donde no me cansaba de jugar y me importaba muy poco ensuciarme la
ropa.
Aunque
los pequeños no se encontraban en ese momento, me los imaginaba corriendo por
ese lugar, gritando, brincando y con una expresión de felicidad en sus caras.
Luego
Lina nos llevó al área del comedor. A éste solo se puede ingresar con un gorro,
por cuestiones de higiene, sin embargo hizo una excepción con nosotras, eso sí,
sin introducirnos del todo a la cocina, solo miramos a lo lejos cómo estaba
compuesto el lugar y pudimos notar que habían muchas sillas y mesas pequeñas.
Además cada cocinera llevaba puesto su gorro y su respectivo delantal, las
cuales nos saludaron muy cortésmente.
Había
algo curioso en las paredes, estaban adornadas por planetas de diferentes colores,
algunas tenían dibujos y fotos de comidas, sin embargo me entró la
incertidumbre del porqué habían otras que no tenían. Casualmente la encargada
de nutrición pasaba por allí y nos explicó el significado de ésto.
- "El planeta negro es lo que no pueden o más
bien no deben comer los niños, es decir, mecatos; el planeta amarillo está
compuesto por los cereales; el verde es el planeta de frutas y verduras; y el
rojo es el planeta que está compuesto por las carnes y los lácteos".
Después
de haber aclarado dudas seguimos al área donde normalmente están los niños más
grandes, mientras íbamos conociendo las instalaciones de esa parte de la
fundación me sentía como en un lugar mágico lleno de colores y juguetes. Todo
estaba perfectamente decorado de tal manera que no roza el punto de verse
emparchado. Es un lugar donde dan ganas de estar, de jugar y de aprender.
Por
último Lina nos mostró el auditorio, el cual fue inaugurado hace año y medio.
Es muy espacioso; las paredes están decoradas;
al fondo de éste, en una esquina, hay cosas reciclables; y en la otra
esquina hay un stand de divertidas y coloridas marionetas. Me puse en la mano una
de ellas y comencé a jugar con Laura. Definitivamente de cierta manera
estábamos reviviendo esa etapa de la niñez que vivimos algún tiempo y que no
deberíamos de perder, ya que no hay nada más especial que tener espíritu de
niño.
Aunque
ya casi íbamos a partir me entró otra duda. Durante todo el recorrido no vi el
botiquín de primeros auxilios y esto me parece fundamental, ya que en cualquier
momento uno se puede enfermar. Sin embargo Lina me comentó que ellos no pueden
medicar a los niños sin saber en realidad qué es lo que tienen, es por ello que
cuentan con un voluntariado médico que va a revisar a los pequeños y si
encuentran alguna anomalía los remiten. Además cuentan con el apoyo de
dermatólogos que no les cobran la consulta y dos veces al mes les atienden a 7
niños para normalizar casos de dermatitis u otras enfermedades que tengan los
niños en la piel. Asimismo, Clofán les hace una campaña de tamizaje visual,
para que les revisen los ojos a los pequeños. Y la universidad de Antioquia
hace una campaña de higiene oral para revisarles los dientes y las encías.
La
responsabilidad social que maneja la Fundación Ximena Rico Llano es muy grande,
sin embargo son conscientes de las normas o protocolos que hay que seguir en
ciertos momentos, y me parece que esto les ayuda demasiado, ya que tratar con
niños nos es tan fácil, sin embargo ellos han sabido mantener la situación y un
armonioso lugar.
El
tiempo que estuvimos en la fundación se me fue muy rápido, de un momento a otro
ya nos estábamos despidiendo de Lina, pero no para siempre, ya que teníamos
como objetivo regresar muy pronto. Nuestro taxi llega y nos toca marchar,
íbamos felices de haber conocido una nueva historia, nuevas personas y haber
adquirido nuevos conocimientos.